09 July 2013

Una experiencia muy incómoda pero de la cual aprendí mucho


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Hace un par de meses fui invitado a participar como comediante stand-up en una entrega de premios a Latinoamericanos destacados en la provincia de British Columbia, Canadá. Esta ceremonia de los denominados Inspirational Latin Spirit Awards es el evento que da inicio a varios días de celebraciones relacionadas con América Latina en la ciudad de Vancouver que se resumen con el nombre de Latincouver.

A mí me dio mucho gusto que me invitaran a formar parte de este evento, probablemente el más importante de la comunidad latina del oeste de Canadá. Platiqué con las organizadoras del evento por teléfono, les expliqué el tipo de comedia que yo hacía y también les compartí algunos de mis videos al día siguiente de la llamada.

El día 4 de julio tuvo lugar el evento y ahí estuve puntualmente. Cuando tocó el turno de mi presentación estaba yo algo nervioso: era un público numeroso y una noche importante. Desafortunadamente, mi material de comedia stand-up causó gran inconformidad en varios de los asistentes. No me había percatado yo de esto hasta que uno de ellos me interrumpió, poniéndose de pie y preguntando a gritos y de manera retórica, si era yo comediante o político. Yo no esperaba que sucediera algo así. He hecho comedia stand-up durante años (aunque de manera intermitente y amateur) y nunca me había gritado alguien a media presentación. "I wasn't expecting a heckler" ("no esperaba que alguien interrumpiera mi presentación") fue mi comentario al público. Después continué con mi monólogo aunque ya muy estresado, destrozando cada chiste que había diseñado previamente. Terminé, me fui a sentar y estuve atento al resto de la ceremonia.

No recuerdo exactamente en qué parte de mi monólogo fui interrumpido pero sé que había tocado yo dos temas: la corrupción de algunos líderes sindicales de América Latina y la violencia en México. Supongo que este par de temas fueron los que alteraron a la persona que interrumpió mi presentación.

Cuando terminó la entrega de los premios, se acercó a mí un caballero mexicano, muy amable, que me expresó palabras de apoyo. Platicamos unos minutos y después llegó un señor de Canadá que me dijo que había disfrutado mi presentación. Enseguida se unió su esposa, mexicana, a la conversación y ella también me felicitó. El hombre canadiense me pidió una tarjeta.

Me encantaría comentar que todo mundo fue a felicitarme pero no fue así. Llegó un hombre, mexicano, claramente ebrio, que amenazó con golpearme. Si entiendo su mensaje es algo así como "Si vuelves a mencionar que hay violencia en México, te voy a golpear". Su acompañante le pedía que se tranquilizara mientras ella misma me lanzaba insultos. A partir de ese momento decidí que no quería averiguar quiénes querían estrechar mi mano y quiénes querían golpearme. Por suerte tengo identificado a la persona que me amenazó y tengo testigos.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Hice algo mal? He estado reflexionando y pienso que sí. Cometí dos grandes errores. El primer error: No entendí oportunamente que iba a estar ante un público que asistía al evento con la intención de presenciar una entrega de premios, sin el más mínimo interés en la comedia stand-up. Todos mis monólogos anteriores los realicé en bares que anuncian claramente que hay comedia stand-up esa noche. El público que asiste a estos lugares va con la clara intención de escuchar a una decena de cómicos, reírse, y tomarse unas cervezas. Ahora entiendo que gran parte del público de los Latin Awards probablemente no está familiarizado con la comedia stand-up. En América Latina el humor generalmente consiste en sketches o en chistes triviales sobre borrachos y suegras. La comedia stand-up es un fenómeno muy popular y casi exclusivo de los Estados Unidos y Canadá. Los comediantes stand-up son reconocidos como observadores y críticos de la vida en general (recomiendo el libro Satiristas de Paul Provenza). Ellos tocan todos los temas, especialmente los incómodos, y buscan la manera de exprimir el humor de las situaciones difíciles. La mejor comedia stand-up es personal. Esto es, que el material del comediante está basado en su propia experiencia. Claros ejemplos de esto son el mexicano americano Louis CK, Richard Pryor, Chris Rock, George Carlin y el canadiense Russel Peters. En mi caso, por ejemplo, yo estaba partiendo de una vivencia dolorosa para mí y tratando de encontrar el humor en mis desventuras. Hace cuatro años mi esposa y yo decidimos renunciar a nuestros trabajos en México, despedirnos de nuestros padres y hermanas, y venirnos a vivir a Canadá con nuestra hija de un año. La violencia que se vivía y vive en nuestro país fue una de las principales razones por las que tomamos esta decisión (soy de Michoacán). Los primeros dos años fueron tan duros que perdí mucho peso y se me cayó buena parte de mi pelo. Esto es algo que me pone triste, que me incomoda. Y precisamente por eso incluí en una parte de mi monólogo algunas observaciones sobre qué es lo que respondo cuando la gente me pregunta si es verdad lo que ven en las noticias sobre la violencia en México. En ningún momento el humor venía de la violencia. ¿Quién se va a reír de eso? El humor consistía en platicar sobre una situación hipotética en la que yo evitaba hablar de la violencia en México y justificaba nuestra mudanza a Canadá diciendo que en realidad vivíamos acá porque nos gustaba el mal clima y las viviendas caras. Espero que se note la diferencia y quede claro cuál es la fuente real del chiste. Es una observación personal y dolorosa que, al convertirla en parte de mi monólogo, me hace sentir un poco mejor ante la vida.

El otro error que cometí fue que no entendí a tiempo que el principal objetivo de esa noche de premios era resaltar todo lo positivo que tenemos los latinoamericanos y, a base de ejemplos, ilustrar cómo hemos ayudado al crecimiento de nuestro nuevo país, Canadá, el cual nos ha brindado una segunda oportunidad a muchos de nosotros. Los asistentes querían escuchar cosas bonitas, agradables. Era la noche de las historias con final feliz, de los triunfos. Al realizar mi monólogo, saqué a la luz varios problemas de América Latina (y en particular de México) de los cuales todos estamos conscientes pero que, durante esa noche, queríamos olvidar. No identifiqué esto oportunamente y reconozco que esto hizo que mi monólogo no fuera bien recibido.

Sin embargo, a pesar de que cometí este par de errores graves, me preocupa y desconcierta la serie de insultos que recibí al día siguiente (5 de julio) en las redes sociales. Yo entiendo que al pararme frente a un público me expongo a que la gente haga comentarios negativos sobre mi material e incluso sobre mi persona. Lo que me sorprende es que los insultos provenían de Pro México, un organismo oficial del gobierno federal de mi país. Una cosa es que a alguien que trabaje en Pro México le parezca patética mi presentación y otra muy distinta, pienso yo, es que utilice estos medios oficiales para atacarme con insultos tan bajos que incluyen a mi abuelita y a mi mamá. Esto es lo que salió de la página de Facebook de Pro México Vancouver (ver actualización 1).


Entiendo perfectamente que la gente que labora en Pro México deplore mi participación como comediante stand-up. Pero que me exija una disculpa a base de insultos desde las redes sociales oficiales del gobierno de mi país realmente me sorprende. México es una democracia, es un país que permite la libertad de expresión. La gente puede decir lo que piensa sin temor a represalias aún cuando su postura no coincida con la de su actual gobierno. Los mexicanos hemos trabajado muy duro para lograr tener estos derechos. Por eso no entiendo bien cómo este mensaje llegó a existir. En mi monólogo no ataqué instituciones ni personas. Hablé, sí, de problemas que nos deben preocupar a todos los mexicanos. De eso trata la comedia stand-up. Ése es el chiste.

Quiero pensar que quien se dedicó a atacarme en las redes sociales usando el nombre de este organismo oficial, reacciona con el mismo vigor ante cosas que realmente afectan a nuestro país. De ser así, tenemos mucho en común. Para mí, la baja calidad de la educación en México es una de mis principales preocupaciones. Y es algo que, aunque no lo crean, me quita el sueño en las noches. Tengo incluso un canal en YouTube cuyo propósito es brindar educación y entretenimiento a niñas y niños de habla hispana en edad preescolar. Espero sinceramente que esta persona esté dedicando su energía y su puesto para algo más que escribir insultos vulgares a un comediante amateur.

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Actualización 1:

(Por favor lean también mi respuesta)



Actualización 2:

Algo que no expliqué bien es que la persona que me interrumpió a gritos durante mi actuación tiene o tenía una relación laboral con Pro México (de acuerdo a perfil en LinkedIn y evidencia fotográfica).
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